Casi que desde niños hemos escuchado esta expresión que ha sido muy usada en los tiempos de la guerra fría para referirse a los esfuerzos de las grandes potencias para mantener sus posiciones en la disuasión nuclear siendo la principal preocupación para las dos potencia: Estados Unidos y la URSS luego de los eventos de Hiroshima y Nagasaki.
De acuerdo al sitio web http://perseo.sabuco.com/historia/GF.pdf con la construcción de la bomba atómica por parte de Rusia en 1949, la posterior Guerra en Korea y el riesgo de enfrentamiento nuclear, llevaron a una furiosa carrera de armas en los años cincuenta bajo la dinámica del equilibrio y la disuasión.
En el desarrollo de esta carrera armamentista, Tree, M. (1986) nos comenta en su ensayo titulado “Carrera armamentista y tecnología y estrategia militares”, que luego de la segunda guerra y en breve lapso no solo se añadieron a las armas atómicas las bombas de hidrógeno o bombas “H”, sino que también salió de las líneas de investigación, desarrollo y producción un asombroso conjunto de armas nucleares con una capacidad de alcance cada vez mayor.
La Unión Soviética a su vez fue la primera en lanzar un proyectil balístico intercontinental, en agosto de 1957, y en poner en órbita, en octubre de ese año, un satélite artificial: el Sputnik. En referencia al satélite artificial ruso la página web http://perseo.sabuco.com/historia/GF.pdf , nos explica que esto significaba que en Rusia disponían de una alta tecnología para mandar cohetes lo que inauguraba la carrera espacial y era susceptible de ser usada para lanzar misiles. Viendo esto los norteamericanos y con sus repetidos fracasos de intentar colocar en órbita los satélites Vanguard, aumentó el temor a una inferioridad nuclear frente a los soviéticos y esto hizo que se incrementara el presupuesto en la construcción de misiles.
Las nuevas tecnologías fueron: cohetes impulsados con combustible sólido, ojivas termonucleares de alto rendimiento en relación con el peso, sistemas inerciales para guiar misiles, electrónica compacta del estado sólido, manejo computarizado de datos y sensores infrarrojos.
Como se dijo en la entrada anterior a este Blog, los dos países estaban listos con el dedo en el gatillo para empezar la Guerra Nuclear, pero como podemos leer en la Tesis “Evolución crítica del espectro del conflicto durante la segunda mitad del siglo xx y sus consecuencias para el nuevo orden mundial“, de Parente (2003), “la disuasión nuclear fue un arma política utilizada por ambas potencias que nos ilustren suficientemente dos casos. El despliegue de misiles norteamericanos en Turquía, próximos a la frontera sur de la URSS, en 1960, sirvió de pretexto a los soviéticos para desplegar sus misiles en Cuba en 1962. Pero también la década de los 70, a la decisión de la URSS de desplegar misiles SS-20 en Alemania Oriental, le siguió la decisión de reforzar con 500 misiles norteamericanos las defensas de Alemania Federal.
En ambos casos el despliegue nuclear que originó un conflicto de alta tensión Este-Oeste, fue seguido de un repliegue pactado en los dos casos, lo que hizo bajar el nivel de tensión (distensión)”. Es así entonces que vemos como la estrategia nuclear por un lado, y las negociaciones para el control de los armamentos atómicos por otro, fueron los dos instrumentos básicos que movieron la llamada carrera de armamentos, en la cual se embarcaron tanto EE.UU. como la URSS.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario