domingo, 8 de octubre de 2017

Repercusiones mundiales de la Guerra Fría.

En su trabajo de Tesis, Parente, G. (2005), destaca que como resultado del fin de la Guerra Fría tenemos que señalar el fuerte incremento del proceso de occidentalización. Por tal se puede entender la supremacía de los valores europeos, ahora reforzados con los norteamericanos. Así mismo con el fin de la Guerra Fría se dejó atrás un mundo al que anhelaban dos ideologías opuestas, al desaparecer una de ellas, la otra que había sido sostenida por los occidentales, se puede decir que en cierta forma había triunfado y entonces se abrió la necesidad de expandir la ideología al resto del mundo.


Como era de esperar, con el fin de la Guerra Fría, muchos países que tuvieron importancia estratégica durante este periodo la pierden y dejan de ser el destino de las ayudas y de las preocupaciones de las potencias.

De acuerdo con Cingranelli, David L y Richards David L. en su libro “Respect for Human Rights after the End of the Cold War” (1999), nos dicen que “Durante la Guerra Fría, el gobierno de los Estados Unidos toleró muchos regímenes autoritarios represivos simplemente porque los líderes de estos regímenes se oponían a la Unión Soviética. Por su parte la Unión Soviética también guardo silencio sobre los defectos de sus aliados no comunistas, como del Ayatolla Khomeini en Irán, mientras que estos regímenes estuvieran en contra de Estados Unidos.”

De acuerdo con Pellini, C, en su artículo “Consecuencias de la guerra fría” (2005) nos dice que hubo se formó un poder destructivo sin precedentes, ya que la revolución nuclear ha ido acompañada de la revolución balística ya que si la bomba arrojada sobre Hiroshima equivalía a la carga de 8.000 bombarderos, una sola bomba H supera en potencial destructivo a todas las bombas arrojadas sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.



En cierta forma la Guerra Fría dejó dos repercusiones indeseadas.
  1. En primer lugar, una inversión disparatada en armamento. 
  2. En segundo lugar, una imagen casi diabólica del adversario, como resumió el presidente norteamericano Reagan cuando calificó a la Unión Soviética de “imperio del mal”. 
De acuerdo al autor Parete, G. dice que el declinar de la URSS, primero, y su derrumbamiento definitivo después dejaría un gran vacío geoestratégico que no debiera ser considerado como “el fin de la historia”.

También hay que tomar en cuenta que se concedió mayor libertad a las empresas en muchos países que antes estaban bajo dominación comunista, se establecieron incentivos para los trabajadores y se permitieron algunas intervenciones extranjeras. En el plano político, se inició el proceso de democratización, con la celebración de las primeras elecciones libres en 1989 y se otorgó más autonomía a las 15 repúblicas que formaban la URSS.

A manera personal, creo que hubo una confrontación política, económica, diplomática y militar entre dos bandos y que trajo como consecuencias:
  1. Una gran carrera de armamentos; 
  2. Una desmesurada producción y mejora de la capacidad de las armas de destrucción masiva, muy especialmente de las nucleares; 
  3. Sofisticados sistemas de espionaje; 
  4. Desencuentros diplomáticos por cualquier motivo en todos los continentes; 
  5. Enormes tensiones de carácter militar, algunas de elevada gravedad; 
  6. Inmensos gastos en defensa a pesar o en favor de la marcha de las respectivas economías y una sobre todo, una gran desconfianza a nivel mundial. 
Ahora, según parece Rusia está tratando de recuperar el espacio perdido; no sería extraño que quiera reencontrar su identidad como potencia mundial y con mucha probabilidad podamos estar volviendo a situaciones similares a las ya vividas aunque en esta ocasión parece que la presión/guerra económica sobre ambos bandos pueda ser un arma más letal que en ocasiones anteriores.

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