Hay una frase en latín que dice “Si vis pacem, para bellum” que significa que “Si quieres la paz, prepara la guerra”. Esta moraleja hace referencia a la necesidad que tiene un país o pueblo de armarse ante la prueba evidente de un agresor externo que pretende destruirlo o someterlo, para lo que es necesario disponer de una buena defensa que disuada al potencial agresor. La paz se garantiza por la fuerza disuasoria de las armas dicen muchos, si bien en esa situación la paz siempre será frágil, pues tanto el potencial agresor como quien pretende disuadirlo se involucran en una guerra fría donde sin llegar a la confrontación están obligados a mantener una paridad militar continuada.
Durante este periodo de tiempo, unos 45 años, aprendí que Alemania fue la perdedora en ambas guerras. Tras este hecho que les hirió el orgullo, las duras condiciones impuestas por Francia y Gran Bretaña tras la Primera Guerra Mundial, fue uno de los motivos que impulsaría a Alemania a rearmarse y una vez que consideró tenía la supuesta supremacía militar a expandirse hacia el este y el oeste para intentar someter por el Oeste a Francia y Gran Bretaña y por el Este a Rusia. Sin embargo, en ninguna de las dos grandes guerras Alemania obtuvo el resultado esperado.
Luego de las dos Guerras, se llegó donde se traspasa el punto de no retorno: el lanzamiento de las dos Bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, donde el hombre –creo yo- se dio cuenta de que fue más allá de lo moral y que se le pasó la mano, fue consiente del tremendo poder destructivo y del alcance del mal empleo de descubrimientos que se supone deben de beneficiar a toda la humanidad, pero que en ese lugar no fue así, causando miles de muertes en poco tiempo.
Según lo estudiado en el blog, la Guerra Fría fue un periodo donde las dos grandes potencias tenían el dedo en el gatillo listo para decir “Fuego” y mandar al planeta a la destrucción completa. Me pregunto se los involucrados, habrán estado consientes del poder que tenían, pero sobre todo, si eran conscientes de que el poder corrompe, y hace que se nuble la razón haciendo peligrar al planeta entero solo por demostrar quién es más fuerte.
Se vio que el rearme o preparación para la guerra no conducía al mantenimiento de la paz sino que llevó a guerras más cruentas y despiadadas que jamás había conocido la humanidad, sacrificando así miles de vidas. Hoy día se sigue con la Guerra Fría, pienso que no cesó del todo en 1991 ya que los países que dijeron haber dejado programas nucleares o de rearme, más bien gastan más y más dinero en la compra de armamentos tanto a Estados Unidos como a Rusia, y ¿entonces? Yo lo que veo es solo el interés de que “como soy de un partido político X, quiero que me vean como “pacificador” y que hace tal y tal cosa en pro de la paz, pero no es cierto. El interés económico está sobre la vida humana y nosotros como futuros profesores, debemos construir esa paz que queremos para los más jóvenes.
Como punto final, dejo la pregunta al aire para el que quiera reflexionar un poco
¿Cuánto vale la paz?

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